En «Los gallinazos sin plumas» (1955) el lector se encuentra con un tema crudo pero muy bien presentado. Julio Ramón Ribeyro tuvo la habilidad de otorgar suficiente información con su redacción precisa al transmitir las emociones de los personajes. Esa simpleza también se aprecia al construir sus escenarios. Ribeyro, además, no busca distraer y para ello se vale del manejo de un lenguaje sencillo pues el tema que trata este cuento, como ya dije, es bastante sensible. Considero que los personajes que usó, desde el cerdo hasta los niños, fue muy acertado, no hacía falta más.
Todo lo brevemente mencionado justifica muy bien, lo altamente reconocido que es este cuento de Julio Ramón Riberyro. Por lo tanto ya el lector se puede armar un imaginario de cómo es su obra restante y que hay suficiente para disfrutar su gran habilidad.
Comentarios
Publicar un comentario